Nuestra Empresa
El
auge económico que llevó a la Argentina a ocupar
Un lugar entre los 7 países mas ricos del mundo entre
1900 y 1930, produjo una explosión en la construcción
de edificios públicos y privados, que pronto convirtieron
a la "gran aldea" en una metrópolis europea.
Atraídos por la magnitud y la cantidad de los emprendimientos,
artistas, arquitectos y artesanos europeos, instalaron sus
talleres en Buenos Aires, para dar abasto al ininterrumpido
flujo de encargos de gran importancia. Uno
de ellos, el francés A. Martineau, instaló
en 1922 un taller de moldeado, diseño y producción
de elementos arquitectónicos, decorativos y esculturas,
que pronto lo convirtieron en el proveedor de los principales
estudios de arquitectura de Argentina, por la cuidada calidad
de los materiales empleados y el exquisito acabado de su
artesanía.
El juicioso manejo económico de su empresa, y la
acumulación de diseños y moldes de los mejores
arquitectos, y copias de las obras de la antigüedad
clásica, han convertido al taller de Martineau en
un verdadero museo, como lo calificó una revista
especializada de Brasil.
Un ejemplo ilustrativo de la envergadura y calidad de los
trabajos realizados por la firma, lo podemos encontrar en
tres de sus muchas obras: la Basílica de San Nicolás
de Bari, la residencia Ivry en los alrededores de Buenos
Aires, y la Catedral de La Plata.
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